10 Malas prácticas de arrendatarios que debes evitar

Aunque adquirir una propiedad para ponerla en arriendo y generar ingresos estables mes a mes parece un trabajo fácil, esta experiencia no siempre es “miel sobre hojuelas”. Muchas veces propietarios y arrendadores deben enfrentar situaciones desagradables generadas por arrendatarios poco responsables o con malos hábitos que le significan más de un dolor de cabeza. En Buena Inversión te contamos los 10 malos malas prácticas que puede cometer tu arrendatario.
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Aunque adquirir una propiedad para ponerla en arriendo y generar ingresos estables mes a mes parece un trabajo fácil, esta experiencia no siempre es “miel sobre hojuelas”. Muchas veces propietarios y arrendadores deben enfrentar situaciones desagradables generadas por arrendatarios poco responsables o con malos hábitos que le significan más de un dolor de cabeza. En Buena Inversión te contamos los 10 malos malas prácticas que puede cometer tu arrendatario.

1. Que no te pague el arriendo

Quizás el principal temor de todo propietario que arrienda su inmueble es que el arrendatario no cumpla con el pago mensual del arriendo. Cuando un arrendatario cae en mora pueden darse diversas situaciones, pero una de las más complejas es que acumule varios meses adeudando el arriendo no queriendo desalojar la propiedad.

Para prevenir este tipo de situaciones lee el siguiente artículo sobre cómo asegurar pago de arriendo

2. Que no pague las cuentas o gastos comunes

Es probable que un arrendatario que comience a adeudar meses de arriendos también acumele deudas impagas de los servicios de luz, agua o gas, así como deudas de los gastos comunes. Adeudar pagos de los servicios básicos podría considerarse un mal menor por cuanto conlleva consigo el corte de los suministros que autorregula la acumulación de deuda. Pero los gastos comunes no dejarán de cobrarse y un arrendatario poco responsable con los pagos podría acumar meses de deuda.  

Para evitar estas situaciones, el consejo es monitorear de vez en cuando la situación de tu arrendatario con el administrador de la comunidad de tu departamento en arriendo, consultado por el estado de los pagos en los gastos comunes.

3. Que abandone inesperadamente el arriendo

Imagina que tu arrendatario de un momento a otro cae en insolvencia financiera. Comienza a acumular deudas que cada vez se hacen más insostenibles, llegando situaciones más complejas como el embargo sus bienes. Algunas personas que caen en esa situación no tienen otra salida que huir, ya sea de ciudad o de país, trayendo consigo el abandono de tu arriendo. Ese abandono probablemente dejará impago algún mes de arriendo o cuenta de servicio.

4. Que viva (vivan) en hacinamiento

Arriendas un departamento de 2 dormitorios. Ideal para una persona soltera, una pareja sin hijos o inclusive una familia con un hijo. Firmas arriendo con tu arrendatario pues calza con uno de esos perfiles. Pero al cabo de un tiempo te das cuenta que tiene viviendo hacinada a una familia numerosa que excede claramente el número de personas para el cual fue pensado.  

Aunque “la casa es chica pero el corazón es grande” es una noble y generosa exclamación lo cierto es que ningún propietario quisiese tener su propiedad habitada de esa forma. Más personas significa un uso más intensivo de las instalaciones de tu propiedad, acelerando el desgaste de los materiales y funcionalidades de tu equipamiento. Eso conlleva que a la larga como propietario debas realizar un mayor desembolso en gastos de remodelación una vez desalojada la propiedad.

5. Que subarriende tu propiedad

Aunque un propietario podría no importarle que su arrendatario subarriende su propiedad mientras pague responsablemente todos los meses, lo cierto es que como arrendador deberías evitar esta mala práctica. Piénsalo de este modo: como dueño de la propiedad seguramente realizaste una selección cuidadosa de tu arrendatario. Más allá de que seguramente no conoces personalmente a tu arrendatario, más allá de sus papeles, sabes más o menos quien es. Tienes sus datos, te has formado una idea y has depositado tu confianza en esa persona.

Si tu arrendatario subarrienda tu propiedad, básicamente estás dejando el uso de tu inmueble en manos de un completo desconocido. No sabes cuales son su hábitos ni que tan responsable será con el uso de tu propiedad, pues no has instruido a esa persona al respecto. Por lo anterior, dejar que tu arrendatario subarriende es un práctica bastante riesgosa.

6. Que destine tu propiedad para otros fines

Puede darse una situación similar a la anterior es que tu arrendatario no necesariamente subarriende pero si destine tu propiedad a otros fines. Por ejemplo, un arrendatario que ocupe una propiedad con destino habitacional como su oficina comercial.

Además de que un uso comercial puede suponer un uso más intensivo del inmueble, está práctica es ilegal pues existe una normativa sobre el uso que se le da a un bien raíz. Por ejemplo, una propiedad con destino comercial no paga iguales impuestos que una con destino habitacional.

Poniendo un caso más singular, imagina que tu propiedad termina siendo el lugar de trabajo de una trabajadora sexual. Con el respeto que merecen las trabajadoras sexuales, es probable que la mayoría de los propietarios prefiera que su propiedad no sea usada para tales fines.

7. Que introduzca de materiales inflamables, tóxicos o malolientes

Siguiendo con el tema de los usos indebidos de tu propiedad, imagina que arriendas el departamento a un estudiante de química, que decide improvisar un laboratorio en una de tus habitaciones. Seguramente podría terminar trabajando con sustancias tóxicas o inflamables que ponen en serio riesgo tu propiedad. Un caso menos serio pero igualmente indeseable es que introduzca materiales malolientes que afecten a los vecinos y puedan dejar una marca duradera y apestosa en tu inmueble.

8. Que sea un mal vecino

Afectar con malos olores no es la única forma que tu arrendatario podría afectar a sus vecinos. Más común es que afecte la convivencia por ruidos molestos hasta altas horas de la noche (o madrugada).

Si bien tu arrendatario será el primer responsable de estos daños y quien será penalizado por ello, a través de una multa por parte de una autoridad o de la propia comunidad del edificio, lo cierto es que si se transforma en una conducta reiterativa tarde o temprano deberás intervenir en tu rol de dueño y arrendador de la propiedad. Deberás hacerlo por respeto a tus copropietarios, para cuidar tu relación con ellas y ellos.

9. Que hagan modificaciones estructurales

Podría darse la situación de tu arrendatario sea ingenioso o proactivo y realice remodelaciones o modificaciones estructurales a tu casa o departamento para acomodar su vida. Por ejemplo, que bote una pared o ponga un tabique nuevo. O realice cambios en las cañerías o electrificado de tu propiedad.

Aunque alguna de estas modificaciones pudiesen ser necesarias y hasta podrían agradarte estética y funcionalmente, lo cierto es que si tu arrendatario lo hace sin la autorización del propietario no solamente constituye una falta de respeto y consideración, si no también una acción riesgosa: realizar remodelaciones sin tu conocimiento ni consentimiento significa no tener control sobre la calidad de los materiales ni del diseño y ejecución de esas reparaciones o remodelaciones estructurales.

10. Que dañe tu propiedad

Finalmente , otro de los principales temores de un propietario es que su propiedad termine dañada significativamente, más allá del desgaste propio del uso en el tiempo. Este miedo se hace más patente cuando el arrendador realiza la primera visita al inmueble, después de unos meses en que ha entregado las llaves a su arrendatario.

Si bien, todo contrato de arriendo exige el pago de uno o más meses de arriendo como garantía ante eventuales daños producidos, muchas veces este monto no alcanza a cubrir los daños producidos. Ningún propietario quiere estar en ese tipo de situaciones donde debes negociar para que tu arrendatario pague para compensar los daños producidos. Para evitar en lo posible este tipo de situaciones es importante que pongas reglas claras en el contrato. Prohíbe el la introducción de materiales inflamables o tóxicos, los agujeros en las paredes y las reparaciones o modificaciones estructurales sin autorización entre otras acciones potencialmente dañinas.


Ya lo sabes, mantente atento al arrendar tu propiedad y asegura evitar cualquiera de estas malas prácticas con un un sólido contrato de arriendo. ¡Hasta la próxima!

4 comentarios

  1. MUY ATINADO Y SUPER UTIL.
    YO TENGO UNAS CUANTAS PROPIEDADES EN ARRIENDO,
    ASÍ QUE ME VIENE COMO ANILLO AL DEDO.

    UN CORDIAL SALUDO

  2. Estimado, primero felicitar por tan buen blog, mucha información acerca de lo que nos interesa. Mi pregunta es sobre los seguros de arrendamiento, en Chile hay muy poca oferta con respecto a otros países, es producto de algo en especial, no es negocio para las aseguradoras?

    Saludos

    1. Gracias por tu comentario Sebastián.
      Sinceramente no conozco en profundidad el mercado de seguros de arriendos y porque no hay oferta al nivel de otros países. Probablemente se deba a que la legislación no favorece al mercado inmobiliario para desarrollar un servicio así. En ese sentido, puede que con la nueva ley de arriendos este panorama pueda cambiar y sea más fácil para la empresas ofrecer este tipo de servicio
      Mas información en: https://www.buenainversion.cl/blog/nueva-ley-arriendos/
      Saludos,

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